sábado, 27 de mayo de 2017

Muerte por posesión.

En el suelo
apagado y frío
ya sólo restos,
ápices de vida
hoguera extinta
charco de llanto.

Y dos manos culpables
y sollozos
y gritos
y
-yo la maté,
yo la maté.-

El lamento inútil
de quien no entiende el amor.

-Yo
que con sólo verla
supe que sería
mía.-

Caprichoso y egoísta
aquel que miró la flor
y la quiso tanto
que por hacerla suya
la arrancó.

-Y mía no pudo ser-

Atrapada entre sus manos
un pétalo despidió
y siendo presa la flor
con su soga
la mató.

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