A veces parece que vuelves,
que vuelvo.
Que tus labios aún quedan mejor
si me muerden
que mi sonrisa te gusta más
cuanto más cerca.
Parece que tus manos
-que ya se saben de memoria mis finales-
quieren aprenderme.
Que tienes sed de mi
contigo.
Que aún te pierde
que me acerque
despacio.
Que quieres destrozarme
la ropa
la cama
incluso
la vida.
A veces parece
que tienes en la mirada
planes de amarme
que vas a decirme "te quiero"
y vas a respirar mi aire
que estas deseando que vaya
y te recuerde al oído alguna tarde.
A veces parece que vuelves,
que vuelvo.
Parece que todavía tenemos
historia que escribir...
cuando vuelves,
cuando vuelvo,
cuando parece que volvemos a intentarlo.
Pero cuando te vas
la noche no se torna fría
la poesía no sangra
no me convierto en ceniza
no necesito que vuelvas
Supongo que para ti será igual,
que aún te gusta que regrese
pero ya no te quita el sueño
que me marche.
viernes, 20 de abril de 2018
sábado, 27 de enero de 2018
Choque.
Fue como un escalofrío
efímero y fulminante.
Me erizó la piel,
arqueó mi espalda,
retorció mi cuerpo
y me agitó las entrañas.
Fue fugaz y súbito
como la lluvia de verano
y caló hasta los huesos
y me sorprendí bailando
empapada
en irreflexivas miradas
en húmedos besos.
Fue instintivo, visceral
casi inevitable
probablemente casual
probablemente destino.
Como la caída
de la primera pieza
de dominó.
Como un choque
en la nada
que desata
el calor.
Fue después el universo.
Inexplicable y esotérico
Fue encontrarse
desde siempre
y conocerse cómplices.
Fue una caricia
desnuda y eterna
que aún si recuerdo
puedo sentir.
Fue paz, alivio.
Sentirme abrigada
en el silencio
de una mirada sincera.
Fue mirarle
indefenso
rozar su nombre
y dejar que durmiera.
Fue hogar.
Fue como querer
de repente
sin motivos.
Fue como querer
dicen que
sin haber querido.
efímero y fulminante.
Me erizó la piel,
arqueó mi espalda,
retorció mi cuerpo
y me agitó las entrañas.
Fue fugaz y súbito
como la lluvia de verano
y caló hasta los huesos
y me sorprendí bailando
empapada
en irreflexivas miradas
en húmedos besos.
Fue instintivo, visceral
casi inevitable
probablemente casual
probablemente destino.
Como la caída
de la primera pieza
de dominó.
Como un choque
en la nada
que desata
el calor.
Fue después el universo.
Inexplicable y esotérico
Fue encontrarse
desde siempre
y conocerse cómplices.
Fue una caricia
desnuda y eterna
que aún si recuerdo
puedo sentir.
Fue paz, alivio.
Sentirme abrigada
en el silencio
de una mirada sincera.
Fue mirarle
indefenso
rozar su nombre
y dejar que durmiera.
Fue hogar.
Fue como querer
de repente
sin motivos.
Fue como querer
dicen que
sin haber querido.
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