Hay ecos eternos
recordándome
recordándote
recordándonos.
No sé qué buscan
cuando te nombran
cuando narran nuestra historia
cuando marcan tus latidos.
Hay ecos que se convierten
en sonrisas
en lágrimas
en olvido
en agonía.
Hay ecos que remarcan
las ausencias
las caídas
los errores
las despedidas.
Hay ecos viejos y eternos
que con sigilo acarician
los abrazos
los besos
los minutos
los secretos.
Hay ecos nuevos
que con alboroto
callan los ecos antiguos
las caricias
las miradas
las cosquillas
las batallas.
Ecos que solo puedes escuchar
en la noche
solitaria
fría
nostálgica
en pleno silencio.
Ecos que están callados.
Ecos que desean ser escuchados.
Ecos que quieren recordarnos.
Ecos perdidos.
Ecos olvidados.
Ecos que fueron
y que nunca serán.
lunes, 29 de junio de 2015
Pérdida de un alma suicida.
"Todo lo nuestro está muerto,
como lo estoy yo."
De Leyendas de Pasión.
Dudó, un segundo, de su propia existencia. Ya no sabía qué significaba la felicidad, ya no encontraba motivos suficientes para creer en el amor, ya no le quedaba nada. Había llegado a su límite y fue entonces cuando su vida, o los restos de ella, pasaron a ser su desolado lecho de muerte.
-A quién pretendo engañar- se decía constantemente.
-He dejado de luchar por todo aquello que me mantenía en pie. He jugado sin conocer las reglas y sin pensar en lo que arriesgaba. Mírame, estoy perdido, me he perdido a base de perder a los demás. Pero sus ojos siguen empeñados en llevarme la contraria.
'Aun puedes hacerlo' me susurran en silencio. 'Aun puedes vivir, siempre y cuando continúes mirándome. Tú eliges cómo. Tú y sólo tú eres dueño de tu destino. Sé que es difícil encontrar esperanzas cuando todo se vuelve negro y la luz deja de existir, pero recuerda: nunca todo está perdido. Piensa qué es aquello que quieres en tu camino, o mejor, escucha lo que tu alma quiere y adelante, persigue tu vida.'
Y siempre que me mira lo repite: 'Aun puedes hacerlo.'
Pero yo sigo en mis trece...todo lo nuestro está muerto, como lo estoy yo. Sin embargo, me veo brillar en sus pupilas y me oculto al fondo de su mirada para volver a dudar. Esta vez no de mi existencia, sino de la suya.
Eres un alma suicida cayendo en el vacío de la mía. Pero mientras te mantengas mirándome yo sabré que aun me queda vida y tú podrás seguir cayendo en mí vacío.
Hasta que un día, que espero no llegue nunca, tú decidas que todo lo nuestro está muerto. Entonces moriré yo, y tú marcharás con tu alma suicida y tu mirada esperanzadora, y ya no me quedará nada. Ese será mi fin.-
Ninguno de los dos lo quiso, ninguno creyó que aquello pasaría. Pero aquel día, que esperaban no llegase nunca, llegó y la duda se fue, al igual que su alma y su mirada. Se fue dando paso a su más temida evidencia, su fin, su muerte.
sábado, 20 de junio de 2015
Ya no hay verso.
Iba a escribir una poesía
que entre versos dijese tu nombre.
Esto es todo lo que puedo escribir.
Ya no suena tu nombre
entre verso y verso.
sábado, 13 de junio de 2015
Tu irresistible olor a ti.
Un ritmo lento
pero marcado,
como tus besos.
Una luz tenue
que deje jugar a las sombras
que bailan con nuestros cuerpos.
No soy yo ya,
soy más bien tuya.
Y mi piel
ha pasado a formar parte
de tus labios.
Y mis labios
se han desgastado
en cada rincón de tu piel.
Creo que nuestras almas
hoy solo quieren pecar
y nuestras miradas
han sido las primeras
en empezar la partida.
Cálidas, atrevidas,
con la viva llama del deseo
en plena incandescencia.
Han dado paso a los sentidos,
a aquellos más carnales.
Y han desnudado mi cuerpo.
Y he desnudado el tuyo.
Sólo para sentir mejor.
Para disfrutar del tacto
y del gusto,
de poder probar cada sabor a ti.
Oh!
Adoro cómo te pierdes en mi cuello,
y que tu lengua vacile en mis clavículas.
Tu respiración.
Tu irresistible olor a ti.
Adoro acercarme
al lóbulo de tu oreja
y dejar ahí
-justo detrás de tu ser-
mis jadeantes suspiros.
Ven
hoy te dejo acariciar mi alma.
Ven
si quieres que nos destruyamos.
Ven
que a mi ya nada me salva.
Ven
y hacemos que nos amamos.
Días impares.
He dejado tu nombre
en la esquina de un bar
y he dejado tu mirada
-al mirarme-
en el espejo.
He gritado bailes
que eran innombrables.
He dejado de ser yo
y he pasado a ser invierno.
He dicho cosas sin sentido
pero sintiendo.
He pronunciado te quieros
que jamás he escuchado.
He vivido a medias.
He aguantado plazos.
He mantenido el hilo
que a veces no he deseado.
Por ti.
Por mi
Por nuestros días impares.
Por explicarme en sonrisas
las dudas que traen los mares.
He dejado tu nombre
en la esquina de un bar
al que acudo cada viernes
esperando que sea impar.
en la esquina de un bar
y he dejado tu mirada
-al mirarme-
en el espejo.
He gritado bailes
que eran innombrables.
He dejado de ser yo
y he pasado a ser invierno.
He dicho cosas sin sentido
pero sintiendo.
He pronunciado te quieros
que jamás he escuchado.
He vivido a medias.
He aguantado plazos.
He mantenido el hilo
que a veces no he deseado.
Por ti.
Por mi
Por nuestros días impares.
Por explicarme en sonrisas
las dudas que traen los mares.
He dejado tu nombre
en la esquina de un bar
al que acudo cada viernes
esperando que sea impar.
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