martes, 5 de noviembre de 2019

Poema de una despedida.


Adiós, mi amor
ya está, 
nuestro tiempo terminó. 
Mi amor, 
no hay más, 
no me olvides por favor
pero déjame marchar
que me duele el corazón
si se alarga este final. 

Está la Luna en el cielo
buscándonos sin parar, 
nerviosa por el encuentro, 
culpable de no durar más. 

Está todo el cielo quieto
ahora que te puedo mirar
arden las estrellas dentro
siento en ti la gravedad. 

Está la Luna llorando
mientras mojamos la tierra, 
quiere quedarse despierta
guardando la noche eterna. 

Suplica que alguien la escuche, 
ruega al tiempo descansar. 
Claro de luna que esculpe
amor en la oscuridad. 

Ahogada la Luna en la hoja
del puñal de la mañana
que sangra entre nuestras manos
malheridas  pero en clama. 

Tengo que irme, mi amor
vuelvo a casa aunque nos duela
Dile a la Luna si vuelve
que te cuide como yo
hasta que el sol aparezca.

Adiós, mi amor
ya está,
nuestro tiempo terminó.
Mi amor,
no hay más,
no me olvides por favor
pero déjame marchar
que me duele el corazón
si 
se 
alarga 
este 
final
. 


jueves, 1 de agosto de 2019

No olvides.

Tengo imágenes grabadas
que llegan tan dentro
que temo que un día se borren
como se borran las cosas que parecen para siempre.

Veo un cielo de colores
abierto para volar
y se pinta en él
el canto de las golondrinas
que hacen sus nidos
bajo las cornisas de nuestros tejados.

Veo el sol caer
por la ladera izquierda
de la montaña que nos acoge
bajo sus pies.
Y se dibuja grandiosa y bella
vestida de verde como nunca
y ojalá para siempre.

Veo una casa amarilla
con la televisión encendida
y dependiendo de la hora
da la misa o el telediario
la señora que sube y baja
las escaleras que con el tiempo
se hacen cada vez más difíciles.

Me giro y veo
la luna salir a lo lejos en el cielo
que a ese lado comienza ya a dormir.
Y encienden las luces
los que temen
que el día acabe
demasiado rápido.

Y ya es hora de abrir las ventanas
para que se ventile el alma,
así que entro.

Y queda fijo en mis recuerdos ese sonido.
El del choque provocado
por las delgadas tiras doradas
de la cortina que separaba la libertad
de las obligaciones.

Y me refugio en el eco
de unas paredes blancas adornadas
y un frío suelo de piedra,
y cojo aire para avisar
que el agua es mía,
y alguien me dice
que también es de las flores,
así que espero.

Pinto entonces el fondo de azul
y dejo entrar la suave luz
del final de la tarde
por la ventana
y se cuela alguna que otra historia
que los vecinos cuentan sin vergüenza
mientras yo les canto con las golondrinas.

Y encuentro el punto justo
con la lección aprendida
suficiente cinco vueltas de agua fría.

Veo las lágrimas que escondí
cuando crecer dolía,
cuando preguntarse el por qué
ahogaba menos si con el agua me hundía.

Veo también el refugio
de sonrisas desnudas, mojadas y compartidas.

Veo un reflejo
que devolvía una imagen nueva
cada año.
Veo un reflejo
que se disipa triste
y se despide
desdibujándose en el vaho
que aún me abraza.

Veo un último reflejo
que antes de irse
                 de irme
me pide que
no olvide.



sábado, 1 de junio de 2019

El horizonte.


Ella camina
siempre en la orilla
siguiendo la espuma del mar. 

La voz de una madre dice
"cariño, 
el horizonte no se puede alcanzar." 

Y las preguntas del niño se esconden
tras el ruido de las olas, 
que marcan ignorantes
un triste compás. 

Ella sigue el camino que el agua ha marcado en la arena 
y aunque no entiende el por qué
le invade el alma la pena. 


Un paso y otros mil más
por la línea invisible 
que todos seguimos. 

El niño pasa corriendo a su lado 
y de pronto 
se lanza a nadar. 

La madre grita tan alto 
que junta su voz 
con la de las olas. 

-Cariño, vuelve a la playa 
por mucho que nades 
no puedes llegar. - 

Ella se gira y observa a aquel niño ir 
a contracorriente 
y ahora ya entiende por qué 
la pena invadió su mente. 


Las dos últimas huellas 
mirando en otra dirección. 
Ella se lanza a nadar 
con aquel niño, 

hasta alcanzar

van a alcanzar
el horizonte. 

miércoles, 15 de mayo de 2019

Amor fingido.


¿Y si siente él
lo que yo sentí por ti?

Estará entonces confundido
preguntándose cómo 
he podido llegar
sin avisar tan siquiera,
por qué se siente en casa
lejos de todo, 
cerca de mi. 

Sentirá que ha encontrado su sitio
en un sitio que no le corresponde
a mi lado.
Con una curiosidad que late
como una llama que da calor
pero aún no quema.

Estará disfrutando 
de este instante pasajero
que será eterno en sus retinas.

Le he mirado a los ojos.
Me he vuelto a acordar de ti.

Nadie aún me ha mirado como tú.
Y te miré como a nadie he mirado aún. 

Él, 
que no sabe con quién juega, 
me mira
como si estuviese viendo en mi 
una salida. 
Pero yo solo soy un pozo profundo
y voy a marcharme,
lo sé.
¿Sabías que ibas a irte?

Le estoy mintiendo
pero mantengo la mirada. 
¿Mentiste tú también?

Paré el tiempo 
para grabarte en mi memoria
y lejos de ti,
y más de nosotros, 
lo recuerdo.
Mi figura de cristal
bajo el abrigo tus ojos
se convirtió en diamante. 
¿Lo has olvidado tú?

Me mentiste tan bien
que ahora estoy mintiendo yo.

Me está hablando de futuro 
pero lo tengo en mis manos. 
Puedo fingir 
hasta hacerle creer
que no voy a hacerle daño, 
puedo apretar el gatillo, 
puedo también salir corriendo. 

Me has enseñado
a doler súbitamente.
A intentar buscarte
tras ventanas
que son siempre
equivocadas.
Y aun así,
desearía de nuevo
tu astuto y cálido juego
que era imposible
en el futuro
que tú ya sabías
con tus mentiras
en la mano,
y tu mano 
enredada
con la mía. 

jueves, 14 de febrero de 2019

Fuga I

Sentada al filo de la pendiente llenaba los rincones vacíos de mi mente intentando escapar de una vida por desgracia consecuente.

Corazón hermético, derruido en silencio, ¿es así como quieres salvarme?

Fue mi pensamiento libre, valiente, fue mirar hacia delante y ver la solución siguente:
"volar por un instante y luego para siempre. "
 A veces sucede
que todo lo que creías conocer
se destruye.
Y sin casi darte tiempo
te encuentras delante
de un fondo blanco
impoluto, vacío
con más guerra que paz.

Pero no puedes dejar de ser,
aunque seas en base a una realidad dibujada.
No puedes olvidar
aunque quisieras.

Es difícil separarse
de aquello que te construye,
es difícil destruirse.

Por supuesto es una manera innata de sobrevivir,
un muro de defensa que no controlo
ni sé si quiero.
Pero aceptar de golpe
que no sabes quien eres,
aceptar el vacío repentino,
destruirse,
no creo que sea una solución mejor,
no al menos para la vida.

Y entiendo que con el tiempo seré
distinta, si no lo soy ya
y que construiré
mi mundo de manera diferente.

Pero quiero aceptarlo,
quiero permitirme entender
que a veces sucede
que todo se destruye
que no puedes dejar de ser
que aparece de manera intermitente
y con las dudas
un fondo blanco
que recuerda a la nada
y que yo estoy ahí.