miércoles, 15 de mayo de 2019

Amor fingido.


¿Y si siente él
lo que yo sentí por ti?

Estará entonces confundido
preguntándose cómo 
he podido llegar
sin avisar tan siquiera,
por qué se siente en casa
lejos de todo, 
cerca de mi. 

Sentirá que ha encontrado su sitio
en un sitio que no le corresponde
a mi lado.
Con una curiosidad que late
como una llama que da calor
pero aún no quema.

Estará disfrutando 
de este instante pasajero
que será eterno en sus retinas.

Le he mirado a los ojos.
Me he vuelto a acordar de ti.

Nadie aún me ha mirado como tú.
Y te miré como a nadie he mirado aún. 

Él, 
que no sabe con quién juega, 
me mira
como si estuviese viendo en mi 
una salida. 
Pero yo solo soy un pozo profundo
y voy a marcharme,
lo sé.
¿Sabías que ibas a irte?

Le estoy mintiendo
pero mantengo la mirada. 
¿Mentiste tú también?

Paré el tiempo 
para grabarte en mi memoria
y lejos de ti,
y más de nosotros, 
lo recuerdo.
Mi figura de cristal
bajo el abrigo tus ojos
se convirtió en diamante. 
¿Lo has olvidado tú?

Me mentiste tan bien
que ahora estoy mintiendo yo.

Me está hablando de futuro 
pero lo tengo en mis manos. 
Puedo fingir 
hasta hacerle creer
que no voy a hacerle daño, 
puedo apretar el gatillo, 
puedo también salir corriendo. 

Me has enseñado
a doler súbitamente.
A intentar buscarte
tras ventanas
que son siempre
equivocadas.
Y aun así,
desearía de nuevo
tu astuto y cálido juego
que era imposible
en el futuro
que tú ya sabías
con tus mentiras
en la mano,
y tu mano 
enredada
con la mía. 

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