sábado, 1 de junio de 2019

El horizonte.


Ella camina
siempre en la orilla
siguiendo la espuma del mar. 

La voz de una madre dice
"cariño, 
el horizonte no se puede alcanzar." 

Y las preguntas del niño se esconden
tras el ruido de las olas, 
que marcan ignorantes
un triste compás. 

Ella sigue el camino que el agua ha marcado en la arena 
y aunque no entiende el por qué
le invade el alma la pena. 


Un paso y otros mil más
por la línea invisible 
que todos seguimos. 

El niño pasa corriendo a su lado 
y de pronto 
se lanza a nadar. 

La madre grita tan alto 
que junta su voz 
con la de las olas. 

-Cariño, vuelve a la playa 
por mucho que nades 
no puedes llegar. - 

Ella se gira y observa a aquel niño ir 
a contracorriente 
y ahora ya entiende por qué 
la pena invadió su mente. 


Las dos últimas huellas 
mirando en otra dirección. 
Ella se lanza a nadar 
con aquel niño, 

hasta alcanzar

van a alcanzar
el horizonte.