Ella camina
siempre en la orilla
siguiendo la espuma del mar.
siempre en la orilla
siguiendo la espuma del mar.
La voz de una madre dice
"cariño,
el horizonte no se puede alcanzar."
Y las preguntas del niño se esconden
tras el ruido de las olas,
que marcan ignorantes
un triste compás.
tras el ruido de las olas,
que marcan ignorantes
un triste compás.
Ella sigue el camino que el agua ha marcado en la arena
y aunque no entiende el por qué
le invade el alma la pena.
le invade el alma la pena.
Un paso y otros mil más
por la línea invisible
por la línea invisible
que todos seguimos.
El niño pasa corriendo a su lado
y de pronto
se lanza a nadar.
La madre grita tan alto
que junta su voz
con la de las olas.
-Cariño, vuelve a la playa
por mucho que nades
no puedes llegar. -
Ella se gira y observa a aquel niño ir
a contracorriente
y ahora ya entiende por qué
la pena invadió su mente.
Las dos últimas huellas
mirando en otra dirección.
Ella se lanza a nadar
con aquel niño,
hasta alcanzar
van a alcanzar
el horizonte.