todos van con prisa.
Directos o perdidos,
puntuales e impacientes
o tarde, siempre tarde.
No importa lo que dejen
herido en el camino.
Todos van con prisa,
con miedo.
Parece que huyan
pero sólo siguen las líneas marcadas por los adoquines,
la ruta del agua en el suelo
corriendo siempre para acabar en el mismo sitio.
Realmente nadie puede huir,
nadie observa sin mirar,
nadie puede escuchar sin oír.
Lo que dejas herido en el camino
eres tú.
Sin embargo, hay un niño en la esquina
al que la lluvia no cala
al que los años no pesan,
en la esquina hay un niño
que no corre en la noche
que sólo quiere quedarse despierto
para descubrirlo todo,
para ver las luces,
que supongo no os habréis dado cuenta pero hoy están preciosas,
durante quién sabe cuánto tiempo.
En la esquina hay un niño sin prisa
que aún no sabe de qué va el mundo
y ojalá nunca lo sepa.
En la esquina hay un niño
al que miro
que sin estar escondido
nadie encuentra.
En la esquina hay un niño precioso
que me mira
y sonríe de vuelta.
nadie encuentra.
En la esquina hay un niño precioso
que me mira
y sonríe de vuelta.