Fue como un escalofrío
efímero y fulminante.
Me erizó la piel,
arqueó mi espalda,
retorció mi cuerpo
y me agitó las entrañas.
Fue fugaz y súbito
como la lluvia de verano
y caló hasta los huesos
y me sorprendí bailando
empapada
en irreflexivas miradas
en húmedos besos.
Fue instintivo, visceral
casi inevitable
probablemente casual
probablemente destino.
Como la caída
de la primera pieza
de dominó.
Como un choque
en la nada
que desata
el calor.
Fue después el universo.
Inexplicable y esotérico
Fue encontrarse
desde siempre
y conocerse cómplices.
Fue una caricia
desnuda y eterna
que aún si recuerdo
puedo sentir.
Fue paz, alivio.
Sentirme abrigada
en el silencio
de una mirada sincera.
Fue mirarle
indefenso
rozar su nombre
y dejar que durmiera.
Fue hogar.
Fue como querer
de repente
sin motivos.
Fue como querer
dicen que
sin haber querido.
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