Qué tendrá la lluvia
y el cielo gris.
Qué tendrá el estruendo de una tormenta
y el sobrecogedor derrumbe del cielo.
Qué tendrá para gustarme tanto.
Creo que se parece a ti.
Llueves sin querer
vienes para quedarte
y aunque te vayas en cuestión de minutos
llegas y me dejas tus charcos.
Llueves
y mojas toda mi existencia
mojas mis recuerdos
empapas mis sentidos
inhundas la poca cordura que me queda.
Llueves
y me dejas un alma dividida
que deja de ser mía
y pasa a ser nuestra.
Por una parte encuentro
la cercanía de tu llegada.
Llegas y traes contigo
el abrazo de tus gotas
el brillo de tus rayos
y ese peculiar trueno
que rompe mis silencios
para que quede claro que estás aquí.
Por otro lado temo
la lejanía de tu huida.
Pero sé que vas a irte
y vas a dejarme ante los días de sol
sintiendo el frio de tus ausencias
y lo poco que importan 40°
sin el verdadero calor de tus abrazos.
Parece que estoy contigo,
parece que veo tus miedos,
parece que puedo sentir tus ganas de quedarte.
Pero ya no estás aquí
y tengo que acostumbrarme.
Esta tormenta de verano
es todo lo que queda de nosotros.
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